A modo de presentación


La obra de Fernando de Villena es, ante todo, una lucha titánica contra el desgaste de las palabras, como si le hubiera sido dado conservar su legado contra el deterioro del tiempo y la proliferación de los nuevos bárbaros. Por otra parte, De Villena conecta con la tradición más renovadora de la literatura española, como la Generación del 98 y, más atrás, con el Modernismo, Romanticismo y Culteranismo. Pero, a la vez, es un autor profundamente imbuido de su tiempo, inserto en el más nuevo paradigma. (G. Morales)

Aunque muchos no lo saben y otros no quieren saberlo, el poeta granadino Fernando de Villena es el autor de uno de los ciclos poéticos más ambiciosos, inquietantes y verdaderamente renovadores de cuantos se han producido en la poesía española de las últimas décadas. Este hecho lo convierte en referente obligado para un entendimiento riguroso de la última poesía española y en modelo cierto de las nuevas generaciones, que ya lo siguen con pasión. (J.Lupiáñez)

9 may. 2012

MUNDOS CRUZADOS

Os hablaré un poco de mi próxima novela, la que está preparándose para ver la luz en otoño:


                                            MUNDOS CRUZADOS

               La novela del siglo XIX podía ofrecernos un microcosmos y dentro del mismo analizar el comportamiento de los diversos personajes, pero, aunque la acción de la misma se desarrollase durante uno o varios años, allá se nos reflejaba un mundo estático. La novela del siglo XX se lanzó en todas las direcciones y a todo tipo de experimentos y hoy aún nos resulta muy difícil definir sus características, su sello temporal, aunque, salvo excepciones como las obras de Proust o las de Mujica Láinez, suele ser también una novela estática. “Cien años de soledad”, por ejemplo, no pretende mostrarnos el paso del tiempo durante ese siglo de vida de Macondo, sino cómo eran Macondo y sus habitantes.  
               En este siglo XXI, en un mundo que cambia por momentos, que se ha acelerado como un bólido de carreras, considero que el narrador debe dedicar su atención a ese fluir velocísimo y continuo.
               En la novela “Mundos cruzados”,  he pretendido no sólo reflejar esa fugacidad, sino también el hecho innegable de que, a través de los siglos, muchos españoles, perseguidos en su propia patria por los rigores históricos –inquisiciones, guerras, hambres- buscaron amparo en Hispanoamérica y viceversa: muchos hispanoamericanos que precisaban escapar de sus países por causa de las dictaduras, los abusos y persecuciones vinieron a refugiarse en España con el sueño de una vida mejor.
               Ésta, pues, sería la novela de todos ellos, los que marcharon de un mundo a otro en busca de la felicidad que se les negaba en su tierra.

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